jueves, 3 de septiembre de 2009

La venganza de Código Binario



Nunca pensé que aquello pudiese llegar a pasar. Había leído artículos sobre el sistema de representación en código binario hacía ya tiempo. Era un tema que en nuestra existencia rutinaria no se consideraba demasiado transcendente, no era importante,  o si lo era, uno no se paraba a perder el tiempo haciéndose preguntas de ese tipo. Como ya dije, nunca pensé que aquello pudiese suceder. Nunca creí que pudiese ser maligno.
A nuestra casa había venido el único fan de los Conchords que existía. Estaba sacándose el carnet de conducir y necesitaba hacer varias prácticas antes de examinarse. Era de un pueblo pequeño y aunque el invierno lo pasaba en la ciudad, el verano no. Por eso no tenía piso. Nosotros lo acogíamos siempre. Era algo raro pero lo queríamos. Solía ir medio dormido a las prácticas. Su monitora lo odiaba porque con él sentía miedo.
Nuestro piso era pequeño. Si el único fan de los Conchords venía a dormir, mi compañera de piso y yo nos veíamos obligados a dormir en la misma cama. No nos importaba, aunque yo fuese chico y ella chica, no follábamos, no nos atraíamos. La cotidianidad  nos había provocado un apatismo sexual mutuo, era como mi hermana.
No era la primera vez que dormíamos juntos pero aquella noche, no sé muy bien los motivos, hacia las cinco de la mañana, empecé a pegarle puñetazos, tortazos, patadas sin darme cuenta ni de lo que hacía. Estaba durmiendo pero mi subconsciente la atacaba. Inmediatamente volví en mí, la acaricié. Nunca querría hacerle daño, no se me ocurriría. Ella se sobresaltó, me miraba desconcertada, con cierto estupor, pero llegamos a la conclusión que debía de haberse tratado de un mal sueño que me había llevado a defenderme de un ataque imaginario. Todo quedó en un simple hecho anecdótico. Yo no esperaba nada de lo que después ocurriría.
Mi compañera de piso no era informática. Era actriz de doblaje pero le encantaba pasar sus horas muertas delante de la pantalla del ordenador. Era su manera de evadirse de un trabajo que, aunque la realizaba como persona, no llenaba demasiadas horas de su quehacer diario. Ahora pienso y creo que desde hacía algún tiempo la venganza de Código Binario se estaba apoderando de mi amiga. Todas aquellas horas disfrutando de algo que la apasionaba se estaban volviendo en su contra. Llegó un momento en que dejó de ser ella. Era Código Binario.
Fue cuando sucedió todo.
Código Binario me odiaba,  no me soportaba. Se había enamorado de ella. Yo había dormido en la misma cama, ¡con ella!; es más, le había pegado aunque fuese en sueños. Estaba en un lío sin saberlo.
Mi compañera era muy guapa. Le encantaba cuidarse y tenía miles de productos cosméticos que religiosamente se aplicaba todas las mañanas y todas las noches. Yo creía que no le hacía ni la más mínima falta pero ella se sentía mejor echándose todos esos potingues. Código Binario también lo sabía. 
Aquella noche de agosto, preparó su macrabo plan. Estaba decidido a librarse de mí. Quería quedarse solo con ella en el pequeño mundo que habitábamos, yo le sobraba. Quería matarme y lo consiguió.
En un ataque de posesión, Código Binario entró por los bonitos ojos verdosos de ella y empezó a gobernar su cerebro, como un dictador que disfruta sabiéndose lleno de poder. Ella. sin ni siquiera saberlo, se levantó de la cama y de dirigió al cuarto de baño. Cogió de la estantería Pilexil,  Complidermol, Biopur, Final Touch,  Hidragen 5, Satin hidration, Retinol, Frizz-ease y por supuesto también, Wonder Bust, eso no podía faltar en tal macabro plan. Preparó una mezcla cargada de mal. Ya en su producción, en las fábricas y en los laboratorios, aquellos productos escondían el dolor y sufrimiento de muchos no humanos. A Código Binario eso le encantaba, era capaz de sentir ese sufrimiento y eso lo excitaba. Ella salió del cuarto de baño, llevando esa mierda en sus manos y abrió mi habitación. Cuando me desperté, desconcertado pues notaba que algo raro estaba sucediendo, encontré a mi compañera encima de mí, vomitando un líquido rosado y metiéndome por los ojos la mezcla del mal que traía. Lo cogía con sus largos dedos y lo empujaba hacia dentro de mis ojos, llevándose consigo mis globos oculares. En ese momento dejé de ver, dejé de sentir, dejé de existir. Sólo podía oir una y otra vez, incesantemente: 1101101111011011111000100111000100110110111100110011011011110110111110001001110001001101101111001100
Esa fue la venganza y la desgracia que me impuso Código Binario. Oirlo eternamente. El odio y el mal reside en los lugares más insospechados...aunque sea por amor.

5 comentarios:

ceci dijo...

se requiere urgentemente su presencia en el próximo concierto de Santa Rita el 12 de sep en Vilassar de Mar, Barcelona, y si no puede ser, hágame usted el favor de poner su myspace entre los favoritos de su árbol en ruinas, sólo espero que se convierta a nuestros sonidos y se declare oficialmente devota...

www.myspace.com/santaritasound


I love u

Lula dijo...

Creo que te has vuelto loca... si! definitivamente te has vuelto loca...
:)
Te quiero!

sara dijo...

genial genial genial genial...no puedo decir más que GENIAL!!

... es un placer dijo...

equipo de almas mola!
besiños

..:::anx:::.. dijo...

joder evita, genial opino yo tambien...


y por supuesto q siempre acudo a los sueños. permanentemente, night and day!



AAAAAANIMO PARA EL PRINCIPIO DE CURSO E BICOS MILES!!