miércoles, 25 de noviembre de 2009

El curioso caso del hombre del chaleco reflectante

Iceland, Passeri

Todos los días me cruzo con él. Es mayor, diría que bastante aunque igual es esa la percepción que recibo al verlo por la ventanilla del coche a 90 km por hora.
Siempre a la misma hora. Siempre en el mismo punto kilométrico de la N-525 que une Santiago con Silleda.
Lleva un chaleco reflectante y un bastón. Se mueve con paso firme y decidido, caminando por el arcén y mirando repetitivamente hacia el carril por el que circulan los coches en la misma dirección a la que imaginariamente él se dirige.
Me llama mucho la atención. Cada vez que lo veo después de esa serie de curvas mal peraltadas imagino como será su vida, quién será. Tal vez un jubilado aburrido que ha decidido pasar los últimos años de su monótona vida haciendo la monótona actividad de caminar sin parar. Tal vez un antiguo campeón gallego de marcha que siente nostalgia de tiempos pretéritos. Incluso podría ser una persona muy comprometida que ha determinado no utilizar más un automóvil y así luchar contra el cambio climático a su manera. Tal vez solo sea un fantasma y tal vez solo yo pueda verlo.
Lo más enigmático de todo es que al finalizar mi trabajo, cuando más allá de las tres de la tarde vuelvo a pasar por ese punto kilométrico de la N-525 dirección Santiago de Compostela, allí vuelve a estar él con su chaleco amarillo reflectante. Esta vez por el otro arcén intentando regresar de un viaje infinito que mañana volverá a iniciar pasadas las 08:30h de la mañana.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Looking for Eric


Con algo tan grande como la amistad, el amor y el sentido del humor el Señor Loach ha construido una película espectacular.

Y sí, sale Eric Cantona. Además está magnífico.





Looking for Eric. Ken Loach

Cineuropa 09 (para no variar, sorprendiendo gratamente)

miércoles, 28 de octubre de 2009

Alma (stringer)



Mis amigos practican surf. Les gusta madrugar los fines de semana, coger las tablas, los trajes de neopreno, los escarpines, montarse en la furgoneta y hacer kilómetros para surfear la mejor ola. El surf es toda una filosofía, un modo de vida.

Hablando con ellos aprendo muchas cosas. El último día, me explicaron que las tablas de surf tienen alma (stringer) una especie de espina dorsal de madera. Es una de las partes más importante en toda tabla de surf.

Las tablas se elaboran de modo artesanal. Son a medida del surfer. Cada tabla es construida y pulida de manera individual por un shaper, un luthier de las olas.

Las tablas del siglo XXI no tendrán alma. Serán fabricadas en serie. No habrá ningún shaper puliendo y construyendo. En su lugar, una máquina y una fabricación homogénea.
Filosóficamente hablando, que las tablas de surf pierdan su alma me parece algo totalmente representativo del mundo globalizado y absurdo en el que nos sumergimos o más bien nos ahogamos.

Las nuevas tablas globalizadas no tienen alma, pierden su esencia y con ella todo lo salvaje y puro que representan.
¿Alguien necesita más metáforas?

jueves, 22 de octubre de 2009

Agustín, al final me has atrapado


Hace mucho tiempo [tanto que parecen siglos] hubo un escritor muy importante y famoso llamado Italo Calvino que nos invitó a pensar una ciudad muy bella constituida únicamente por sus canalizaciones de agua. Una maraña de tuberías que [según Italo Calvino] partiendo del suelo suben verticales por lo que serían los edificios, para ramificarse horizontalmente en cada planta en la que se hallaría cada piso. Al final de las tuberías pueden verse lavabos blancos, duchas y bañeras donde inocentemente mujeres disfrutan porque sí del agua. La explicación [según Italo Calvino] es que esas mujeres son ninfas que encontraron en estas tuberías el medio óptimo para desplazarse y así vivir sin obstáculos en su natural acuático medio. A lo que no nos invitó fue a pensar que dentro de cada uno de nosotros existe otra ciudad si cabe aún más compleja; el sistema de venas, vasos y arterias por las que circula el torrente sanguíneo, una ciudad que no posee ni grifos, ni aberturas, ni desagües, sólo un canal sin fin cuya circularidad y constante retorno consolida un "yo" con el que salvarnos de la fatal dispersión de nuestra identidad en el Universo. Un desierto que no avanza, un tiempo mineralizado y detenido llevamos dentro. De ahí que el "yo" consista en una hipótesis inamovible que al nacer se nos asigna y que hasta el final sin éxito intentamos demostrar.
Fragmento de Nocilla dream
Para saber más cosas

domingo, 18 de octubre de 2009

Salvar un paxaro


Unha vez Carla, Meri e eu salvamos un paxaro. Foi en Barcelona. Era xuño.
As cousas cambian, pero en esencia non cambian tanto.
Tiven medo, pensei que estaba morta pero realmente non era asi.